Directores | Ballet Magnificat

Cristina y yo queremos aprovechar este medio para compartir con cada uno de ustedes lo que el Señor ha hecho con nosotros y con este ministerio, a través de los 18 años de existencia.

Desde sus inicios en 1.995 hasta el día de hoy somos fieles testigos del gran amor y misericordia que el Señor Jesús ha tenido con nosotros.

A través de todos estos años el Señor siempre ha estado presente en medio de nuestro matrimonio, nuestra familia y por supuesto en medio de este ministerio, no todo ha sido fácil, hemos tenido tiempos muy hermosos y de muchas bendiciones, alegrías, de grandes satisfacciones, de mucha cosecha…pero también hemos de reconocer que hemos pasado por tormentas fuertes, por tiempos difíciles, tiempos de muchas pruebas, pero nuestras vidas y este ministerio está fundado sobre la roca fuerte, como dice su palabra en Mateo 7, 24-27 “el hombre prudente construyó su casa sobre la roca, vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa, pero no cayó, porque tenía su base sobre la roca”.  Además hacemos vida las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 4,13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, Él ha sido siempre nuestro norte, nuestra meta, nuestra razón de existir.

Dios siempre ha sido un Dios con nosotros, Él siempre cumple sus promesas y su palabra, esta obra es de Dios, Él fue el que puso en el corazón de Cristina el deseo de que este don de la danza sea para Él y eso Cristina lo ha extendido a todas las profesoras y alumnos de la academia, cueste lo que cueste.

Dios es bueno y hasta nos ha dado la oportunidad de ver grandes frutos en muchas alumnas y profesoras y lo mejor de todo nos ha permitido ser testigos de cómo el Señor toma esos corazones y los hace suyos.

Esa es nuestra misión… llevar más corazones a los pies de Jesús. Que toda la gloria y la honra sea para Él, nosotros sólo somos sus siervos inútiles que hacemos lo que tenemos que hacer, como dice la palabra en Lucas 17,10 y Él se encarga de todo lo demás. Amen.